Escribir es dar salida a aquello que te remueve las tripas y no eres capaz de expresar de viva voz. Escribir es transitar por territorios recorridos por miles de genios a lo largo de la Historia y que ahora lo haces bajo tu propia mirada personal y carencias de talento. Escribir es la honestidad que te impone el blanco del word o del folio para que no traiciones a aquello a lo que te comprometes cuando tienes el valor de ponerte a escribir. Y escribir es el compromiso que se tiene de ir siempre a más, de ser sincero con uno mismo, de hacer caso omiso a los cantos de sirena, palabras halagadoras y requiebros de vanidad. Se trata de mejorar, no dejar de hacer aquello que te pide el cuerpo y de tener la valentía de dar forma, estilo y vida propia a las historias que se vayan agolpando, sean cuáles sean los riesgos que debas superar y los tabúes que halla que romper. Es algo en lo que no dejo de pensar. Me aterra el paso de escribir en serio, con verdadero compromiso y dedicación diaria. Hay tantos libros excepcionales que leer, les tengo tanto respeto a los grandes maestros de la Literatura y siento que mi bagaje personal y profesional todavía necesita de más experiencias que lo enriquezcan. Es un desafío que me causa escalofríos, quiero acometerlo, pero aún me veo sin fuerzas. Pero por otra parte, creo que en la vida nunca estamos preparados para nada, eso del “estoy listo para vivir en pareja o ser padre” es mentira. Las situaciones llegan sin más y nunca hay un momento exacto en el que estemos preparados a la perfección, eso jamás sucede. ¿Y no son esos los grandes retos vitales de cualquier persona? Toca afrontarlos y lo hacemos. Por qué entonces, ¿tantas excusas con las pasiones y ansias profesionales?
El otro día charlando con una amiga que ha estado dos años investigando en un centro puntero a nivel mundial en los Estados Unidos, me comenta que realmente no hay tanta diferencia de nivel y calidad a la hora de investigar entre España y Estados Unidos, la diferencia radica en que mientras en Estados Unidos se invierten de media por habitante 13 dólares en I+D, en España se dedican 70 céntimos de euro. Hay un compromiso total por parte de instituciones, empresas y gobierno federal y estatal de que para crecer, hay que apostar en la investigación. Y no hablo de maquinitas o aparatejos. No, hablo de personas. En Estados Unidos eres medianamente bueno y no te dejan escapar, te ayudan e incentivan para que sigas investigando. En España eres un fuera de serie y acabas teniéndote que ir fuera a buscarte los cuartos, porque mientras el concejal de tu pueblo se compra otro Audi más para su colección, tú te estás muriendo a echar papeles y solicitudes para ser un mileurista más. Quise escribir algo acerca de ello, sin recurrir a los tópicos comunes de España, corrupción e ineptitud política, avaricia de nuestras empresas… Y me di cuenta que debía hacerlo teniéndome a mi como espejo. Me siento como los 70 céntimos de euro de España, y que el miedo al fracaso me impide tener el coraje suficiente de luchar por los 13 dólares. Espero que este año 2008 realmente sea capaz, por lo menos, de intentarlo. Y desde luego, que todos vosotros seáis capaces de luchar por aquello que anheláis.
Ta luego. A2.
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