Oficial de derrota

By Alberto M²

 

 

 

 

 

Ella siempre mordía con saña la parte más carnosa de sus manos, porque sabía que si no era capaz de dejar huella en su corazón, por lo menos que la marca de sus dientes hiciera sangre en su piel, como símbolo que de hambre carnal él siempre iba a estar saciado. Hasta que un día, antes de irse para siempre, ella le dijo “Míralas y memorízalas. Porque el rumbo de tu vida está en seguir aquello que te hace daño”.

 

 

 

 

Ta luego. A2.

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