Leo con atención (porque muchas veces uno lee con desgana y con la sensación de que el texto apenas te va a sorprender, véase la sucesión de tópicos vertidos estos días en la prensa española con motivo de la muerte del genial Rafael Azcona. Muerte que no pudo ser peor homenajeada por Televisión Española con la emisión de “La niña de tus ojos”, irregular película, escrita encima a ocho manos. Como si Azcona no tuviera grandes guiones filmados con una tremenda amargura cómica por parte de Berlanga o Ferreri. ¡Claro! Va a ser que como eran películas en blanco y negro, no vaya a ser que el maldito e iletrado pueblo español se nos asuste y cambie de canal. ¡Joder! Si haces un homenaje, hazlo bien, no chapuzas de tres al cuarto) que el creador del teléfono móvil, Martin Cooper se llama el interfecto, sueña con que este artilugio del que nos cuesta tanto desprendernos, se integre dentro de nuestro propio cuerpo. ¡Lo que faltaba! Ahora ya si que no hay excusas para las llamadas a deshoras del jefe, de hacerse el longui y decir que nos hemos quedado sin cobertura o declamar con indignación propia de la Royal Shakespeare Company “Entonces… ¿a quién le he envíado el SMS?”. Ay amigos, nos tocará inventar otra serie de ingeniosas excusas y nada reveladoras de nuestra maravillosa apatía por contestar a los pesados de turno. Cuando nuestro Nokia último modelo corporal chirríe, alterando todos los órganos de nuestro cuerpo, siempre podemos decir “perdona es que acabo de comer y los jugos gástricos de la digestión me han impedido escuchar tu llamada” o “tío, es que lo tenía apagado, tocaba que la sangre fuera al corazón y no esté siempre dando energía al móvil” o mejor aún “chaval, no te he mandado el SMS porque me estaban poniendo la antena del móvil en la punta del cap…” En fin, esperemos que sólo sea una barrabasada de un tipo que un día tuvo la genial idea de inventar semejante e imprescindible máquina infernal.
Ta luego. A2.
PD: Ha muerto Richard Widmark. Un gran actor, que si bien no estuvo nunca a la altura mediática de los más grandes, siempre hizo sus películas con notable solvencia. Veáse el insuperable recital interpretativo que mantiene en plano fijo durante más de seis minutos con James Stewart en la nunca bien entendida “Dos cabalgan juntos” de John Ford.
PD2: ¡SPOILER!: Rectifico. El insuperable talento de Azcona sí que tiene su presencia en “La niña de tus ojos”, cuando el derechista personaje interpretado por Jorge Sanz, después de ser apalizado por error por los nazis, trágicamente espeta “con lo fascista que he sido yo”. Insuperable. Mejor definición del humor español, imposible. Sólo por eso, esta película merece la pena.
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