7 ideas inconexas

By Alberto M²

 

1º. La vamos a tener, maldito pitufo achinaó. Que no me faltes el respeto y te estés un poquito callado, que no tienes ni idea de que va la cosa. Ché, ché, ché. A ella ni mentarla. Lo que faltaba, niñato. Ahora me vienes con esas. Te la estás jugando. Vete, vete… porque la vamos a tener, ingrato.

 

2º. Él quiso ser único y original. Hacer un regalo inolvidable, que fuera símbolo de amor y pasión a partes iguales. Después de vencer la timidez inicial, tocaba mover ficha gracias a un presente rompe tabúes, donde su cariño se mostrara sin amabages. Pero lástima que ella fuera tan alérgica a las rosas blancas. Porque de regalo al final sólo tuvo un chute de Urbason.

 

3º. Mirada al cielo. Mirada a la cuadrilla. Parar o seguir. Altura de trabajo: demasiado peligrosa con este día de lluvia. Posiblidad de despìdo: toda si no se acababa hoy esta parte de la obra. Los vuelve a mirar. El Chato saca el paquete de Ducados y se le acerca ofreciéndole uno: “Ya sabes, lo que tú mandes Juan”. Juan se rasca la coronilla. “Anda y que les jodan. Aquí no se mata nadie por cuatro perras de mierda. A casa”. 

 

4º. Una vara fina y bien pulida, para que en sus tiernos dedos no se hicera daño al agarrarla con fuerza una y otra vez. Esta vez la batalla no era muy peligrosa. No eran San Juan de Acre tomada por los sarracenos. Sólos unos cientos de cardos borriqueros a los que descabezar. Son las seis de la tarde y el abuelo mira emocionado como su nieto sale a la carrera a imaginar y ser libre.

 

5º. Nunca hicieron las cosas bien en su trabajo, pero a pesar de sus chapuzas, la suerte siempre les había sonreído. Menos un día, que por exceso de confianza hicieron el butrón en el bar de una Asociación de Vecinos y Jubilados. Se retiraron ipso facto. No hay cuerpo que aguante tantas historias de la Guerra Civil seguidas.

 

6º. Supo que su vida empezaría a cambiar desde que fue serio consigo mismo y todos los días antes de irse a trabajar hiciera la cama como Dios manda. La seriedad se acabó el día en el que fue despedido por quedarse dormido  y comprobar lo bueno que era descansar con la cama bien hecha.

 

7º. ¿Contradictorio? Sí. ¿Mal hablado? Para qué mentirles, más de lo debido. ¿Estado? No es de tu incumbencia. ¿Tranquilo? Cuando me divierto y no trabajo. ¿Aficiones? A ti te las voy a decir. ¿Trasnochador? Es que mi piel sufre con el sol. ¿Por qué quiere trabajar con nosotros? Jejeje, creo que la pregunta está mal planteada, ¿por qué me queréis vosotros a mi?

 

Ta luego. A2.

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