1 de mayo, Día de los Trabajadores y día de insípidas manifestaciones en las que unos tipos que no me dicen nada, que se dedican a “liberarse” para trabajar lo menos posible y sin las agallas necesarias para zarandear a muchas de las empresas despóticas que pululan por el país, hablan de derechos, salarios dignos, etc. etc. Más que sindicatos de trabajadores, siento que no son más que meros sindicatos de funcionarios. Allá ellos. Pasemos a otra cosa, aunque mis labios balbuceen palabras que mis dedos son incapaces de trasladar al teclado, hoy también se conmemora el Holocausto judío y debo decir que estoy aterrado. Aterrado porque el sentimiento de violencia y odio es tan intenso y brutal en el hombre, que en cualquier momento semejante infamia se puede volver a repetir, sin saber quién de nosotros será la víctima y quién el verdugo. Vivimos instalados en la frágil comodidad de un alambre de ilusiones, “buen-rollismo” y adormecimiento ante lo que nos rodea y que sólo nos interesa, mientras nosotros seamos los protagonistas abolutos de la historia. Lo que le suceda al otro, a mí me resbala. En mi vida no quiero que esto sea así. Hace más de 60 años Europa sufrió la mayor sangría de su historia y aún seguimos sin aprender. Nos da igual todo. Hoy debería ser un día para que los padres les hablaran a los hijos de la maldad que es capaz de infringir el hombre, de que nosotros somos responsables de lo que nos sucede, de nuestros actos, opiniones y omisiones. Que nada sucede porque sí. Aquel que no se compadece del sufrimiento ajeno no es más que un miserable. Quiero tenerlo siempre presente y que la soberbia y la sinrazón jamás se apoderen de mi. Antes de acostarme, veré un poco de la película más imprescindibe que se ha hecho sobre semejante tragedia: “Shoah” de Claude Lanzman.
Ta luego. A2.
PD: Para aquellos que disfruten con el pop elegante, con aires electrónicos, música y producción cuidada, sonidos diferentes, voces suaves, apenas susurros que simulan ser gemidos de placer, pues estoy seguro que les encantará el disco de Hercules & Love Affair. Si os atrevéis a ser seducidos por estas canciones, pies y caderas no pararán de moverse hasta encontrar una cintura a la que acoplarse.
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