23 días

By Alberto M²

 

Se trata de aprovechar las horas para que desaparezca la maldita marca blancuzca del reloj de urbanita asfixiado; dilatarse en el tiempo saboreando los detalles más surrealistas, sabrosos y carnosos; decir adiós a las cuatro dosis diarias de cafeína; dar rienda suelta al risorio y doblarse el espinazo sin fatiga en mil y un chacarrillos, anécdotas y puyitas ajenas o propias; en conseguir que las ahogadillas no superen jamás la peligrosa barrera de 30 segundos bajo el agua; calzarse el disfraz de hombre intenso y melancólico al atardecer y canalla en las horas turbias de la noche; que Nick Hornby me siga pareciendo uno de los pocos hijos de la Gran Bretaña que merece la pena de ese país y que Ford y Wilder me arroben sin manipular. Son 23 días de vacaciones y los pienso aprovechar a destajo. El mal espera. ¿Las reflexiones? Ya veremos.

 

Ta luego. A2.

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Una respuesta para “23 días”

  1. Manuel77 Dice:

    Pásalo bien. No lleves reloj.

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