Cerrar los ojos

By Alberto M²

 

Hoy me duele mucho la cabeza, tanto que llevo todo el día como zombie, poco vivo y despierto, de estas veces que sientes que estás a remolque de todo. Todo me vale con tal de que no me molesten. Es una actitud egoísta y cómoda, lo sé, pero desde que me levanté esta mañana me he sentido así y todavía no voy a mejor. No estoy acostumbrado a encontrarme medio enfermo. La calma chicha que precede al día de cama y trancazo no es lo mío. Me siento frustrado al sentir que no controlo mi cuerpo, que él me puede y que grita ante mis excesos y pocos cuidados. ¡Ingrato! Y yo que creía que con varias sudadas a la semana me era suficiente para un perfecto estado de revista. Bostezo, me meso los cabellos, levanto la barbilla en pose interesante y miro a lo lejos a la caza y captura de pensamientos que me alivien. Pero no, no aparecen. Se esconden, apenas vislumbro alguna idea con enjundia que pueda atacar, se evade sin yo oponer resistencia. Si ya de por sí, hacer planes para el futuro me da mucho vértigo y pereza, ahora vivo en un presente continuo, donde lo más importante no es el siguiente minuto que matará el reloj. Barajo algunos planes. Podría ver una película que reservo para una ocasión que quiero que sea excepcional, aunque sepa de sobra que el buen o mal disfrute de las cosas yo no pueda controlarlo, aún así, me encanta ilusionarme ante aquello que creo que me va a gustar, podríamos llamarlo como mi particular cortejo ante el arte. Jajaja, pedante que es uno. También podría empezar por alguno de los dos libros comprados con mucha ansia lectora, pero que llevan más de dos meses acumulando polvo en mi mesa, podría ver chorradas por Internet que me entretengan, pero no, Youtube tarda demasiado en cargarse. Ufffffff, ¿qué hacer? Estoy débil. Ya sé, me limitaré simplemente a cerrar los ojos. De vez en cuando, soñar no es una mala opción.

 

Ta luego. A2.

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