Guía para huir de la mediocridad

By Alberto M²

El sol aprieta más que nunca, el verano ha dejado de amagar y comienza ya su inclemente andadura por tierras extremeñas. Demasiado temprano por la tarde como para tener ganas de redactar un proyecto. Me apetece cerrar los ojos en la duermevela de las cinco de la tarde y disfrutar de siestas que me dejo en el debe. No puede ser, hay varios asuntos que atacar, ahora que después de un tiempo de destierro forzoso me siento con más bríos y energía para escribir aquello que se me venga a la cabeza. Tan sencillo como comenzar con ¿qué diferencia la mediocridad de la excelencia? Y la única respuesta que encuentro como válida no está relacionada con el talento, el ingenio o los arrebatos pasionales, sino que el argumento que encuentro como válido tiene que ver con la constancia y el esfuerzo. Para ser bueno en algo no sólo es necesario creérselo, tener confianza en lo que se está emprendiendo o que la suerte acompañe, más bien se trata de una dedicación pura y dura, de ser capaz de vencer los embates de la pereza y que aunque haya miedos, dudas, o piedras en el camino, más que para dar la vuelta, sirvan para dar un rodeo y que el proyecto llegue a buen puerto. Parece fácil, ¿no? Pues este es el reto que se nos presenta todos los días y en todo momento en nuestra rutina diaria para escapar de la mediocridad. La actitud más normal que tenemos es arrojar la toalla al primer round. Tal vez porque lo complicamos todo, tal vez porque la pereza es una amiga demasiado apetecible y buscona, tal vez porque no sabemos lo que queremos o tal vez porque los saltos al vacío dan mucho miedo y estamos más aferrados de lo que creemos a nuestras cómodas rutinas. ¿Cómo vencer a la desidia? Si algo voy aprendiendo en la vida es que jamás se pueden vencer “los absolutos” y ser un extremista del cambio. Se trata de fijarse en los detalles y modificar aquello que nos enturbia la vista poco a poco. Se puede decir que es una mezcla de aplicar una táctica de guerra de guerrillas de la Guerra de la Independencia española, con la maniobra de tierra quemada empleada por el ejército ruso para vencer a Napoleón. Pequeñas victorias dan mayor sensación de progreso que una victoria épica y emotiva, que encima sabemos que no llegará.

Cambio de tercio. Hoy se cumplen treinta años del fallecimiento de John Wayne. Después de leer algún que otro penoso artículo y ver reportajes aún más flojos sobre tan magnífico actor (ya sabéis, que si era muy conservador, que si le gustaban las mujeres latinas, que si era la encarnación del auténtico patriota norteamericano…) me quedo con sus películas, su forma de moverse y transmitir veracidad en la cámara. Desde Ringo Kid a Sean Thorton, de Ethan Edwards a Tom Doniphon y muchos más personajes que encarnó para la gran pantalla. Uno de los más grandes del cine y como tal, merece ser recordado.

Ta luego. A2.

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